domingo, 22 de septiembre de 2024

Firme y solitaria.

 Viejo mueble de capa blanca

mohosa, atrincherado en un rincón.

Inequívocamente inmóvil:

Quieto de fuerzas, terco de ganas.


Nada agita tu decadencia.

Desciendes por el suelo de la fría alcoba

y permaneces impasible, arrugado.

En el exterior una hidra de voces muerden,

ves los hilos de otros muebles

movidos por engaños y argucias

y te elevas sobre ellos.


Ya no ríes, apenas sientes

mas bien te hace el ser ermitaño

y tu contento es la abulia.


Obscuro, inanimado,

vas cosiendo más capas rotas

sobre tus maderos astillados

y las voces de la estulticia

te rozan apenas aristas.


Queda, tenue y frío,

fija la sombra que te ampara

y cuando el techo ceda en tu cuarto

queda firme y jamás te abras.